Cada área de tu empresa toca su parte. El problema rara vez es que alguien toque mal: es que nadie alcanza a oír lo que están tocando los demás.
Cómo funciona
El grupo construye una pieza colectiva con percusión y voz. Nadie necesita saber música. Lo que se pone en juego es otra cosa: quién marca el tempo, quién espera su entrada, quién sube el volumen cuando no toca y qué pasa cuando alguien se pierde.
El facilitador detiene el ensamble en los momentos en que aparece un patrón que también existe en la operación. Ahí es donde el equipo se reconoce.
Para qué sirve
Para equipos que se coordinan por correo y descubren tarde lo que decidió el área de al lado. También para comités de dirección que necesitan verse operando antes de hablar de cómo operan.
